Invitado D. Jaime Raynaud

El pasado viernes nos visitó Jaime Reynaud. No fue una tertulia cualquiera; en realidad ninguna lo es. Nuestros invitados convierten un almuerzo cotidiano en un acto entrañable del que salimos satisfechos por las viandas y ahítos por la erudición de quien nos habla.

Jaime se nos ha mostrado como lo que sabíamos a través de terceros. Es un hombre amable, serio, nada amigo de alharacas y me da la impresión de que los abrazos que dé a sus amigos, no deben ser fruto de los efluvios de Baco, sino más bien tendrán su génesis en el afecto y en la verdad. ¿Y qué hace un hombre como él en un mundo (contexto político) como este? Pues de eso, entre otras cosas, versó la tertulia, y tuvo la suficiente elegancia como para salir airoso de cuantos acontecimientos y situaciones fue interpelado. Eso sí, siempre fiel a sus ideales y ofreciendo su rostro más cordial y no por ello carente de objetividad y raciocinio. Una rara avis en estos tiempos convulsos y llenos de mediocridad en los que lo más importante sea el “tú más”; tiempos políticos lúgubres y, sobre todo mustios en la creatividad y originalidad, en los que un cardo es elevado a orquídea porque así lo quieren las masas, aquellas que ya glosó Ortega. Seguimos igual; o quizás no: algo peor. Un verdadero placer, admirado Jaime, haber contado con tu presencia.

Tertuliano D. Jesús Fernando Pérez