D. José Antonio Ponce Blandón

Tertulia cruadragésima tercera con D. José Antonio Ponce Blandón

La capacidad comunicativa de nuestro tertuliano se acrecienta en cada sorbo de la inmejorable crema de calabaza asada al curry que degustamos de primer plato.

José Antonio Ponce Blandón es un trotamundos a quien pronto se le adivina esa condición innata en quienes han tenido la oportunidad de conocer tierras, costumbres y personas muy dispares a esta nuestra provinciana y rancia ciudad. Afable, talentoso y cordial narra sin pausa sus experiencias como voluntario en la recepción de los emigrantes que cruzan el estrecho en busca de una vida mejor y que les hace cruzar a pie, camino se hace al andar, casi la mitad del continente africano para llegar a un futuro incierto pero seguro mejor al que abandonaron. Poco les hace falta para que sea mejor.

El tertuliano afronta su cruel realidad al hablar de las mujeres y menores que llegan al lugar donde el los atiende, exhaustos ellos pese a su fortaleza, ultrajadas ellas durante el largo camino. La única vez que la voz le tiembla es cuando nos lee el testimonio de una joven recién llegada cuya ilusión debería remover conciencias de quienes vivimos en un mundo mejor.

Solidario, voluntario y defensor a ultranza de la Cruz Roja, degusta el bacalao al pilpil de miel con espinacas mozárabes con la paciencia extrema de quien conoce con exactitud el valor del tiempo. Este viajero del mundo, del mundo más castigado por la pobreza y calamidades, nos ha enseñado que su gratuito afán por ayudar a los demás es algo que, sin duda, merece la pena. Es solo un poco de renuncia o mucha, porque mucha es la renuncia del sevillano a quien se le pide deje su festejo abrileño porque lo precisan en un país africano donde su ayuda se hace necesaria. No hay mejor conciencia solidaria que esa. El estar en el lugar preciso. El lugar donde uno quiere estar aunque ame el lugar que temporalmente abandona.