D. José Manuel Gonzalez Infante

Tertulia trigésimo quinta con D. José Manuel Gonzalez Infante

 

Dicen de él que es un pensador y un crítico que disfruta analizando y relacionando ideas, un científico dotado de una penetración intelectual desafiante, un luchador de la vida, un cultivador de la amistad, un hombre esencialmente moderado y conciliador, un testigo atento y un estudioso tenaz de nuestra historia y, en su ámbito profesional, un actor comprometido.

Catedrático de Medicina, en su especialidad de Psiquiatría, en la Universidad de Cádiz y miembro de la Real Academia de Medicina de esta Ciudad, D. José Manuel González Infante vino a descubrirnos que la violencia y la agresividad son innatas al ser humano y que su origen no está únicamente en lo interior sino que se explican también desde aquello que nos rodea, aquello que vivimos, aquello que nos hace sentir en ese complicado entramado que son las relaciones humanas.

Sin rubor razona que las guerras, como símbolos elocuentes de la violencia, se hacen precisas para la paz. Lo hace de manera pausada, con un convencimiento propio que lo hace preciso y detallista en una sucesión de ideas que alterna lo físico y lo psíquico en tanto su sopa de pescado y marisco a lo donostiarra humea abrazando cada palabra que de su voz débil pero convincente brota.

En esta contradicción su intervención ha transcurrido. Hablar de la agresividad en son de paz, discernir sobre la violencia ajena, sobre la colectiva de los pueblos frente a otros pueblos, sobre la realidad de los asesinos y la debilidad de sus defensas hasta convencernos y desnudarnos en un ambiente de ganada confianza para dejarnos ver nuestros miedos, nuestras fobias e inseguridades.

En nuestro interior está todo, concluye mientras consume el último sorbo del jarrillo de cerveza sin alcohol allá por la taberna de Entrecárceles. Curioso lugar para un día donde D. José Manuel González Infante nos descubrió que en ocasiones la violencia, la agresividad en estos tiempos, es solo una autodefensa del individuo ante la soledad y la incomunicación.

En estas premisas, todos, caída la noche, nos fuimos en paz a casa.

Galería de la tertulia